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jueves, 26 de febrero de 2009

COUCHSURFING, LA RED SOCIAL DE MODA

Más de 130 vallisoletanos participan en el 'couchsurfing', una red social por Internet que permite intercambiar alojamiento gratis en cualquier parte del mundo,algunos de ellos son además, socios y socias del banco del tiempo.




El 'COUCHSURFING' es una red social de Internet (www.couchsurfing.com) en el que se ofrece alojamiento gratis. El usuario cede su casa para que puedan dormir viajeros y, al mismo tiempo, puede conseguir alojamiento gratis en cualquier parte del mundo.

Hay 916.611 usuarios inscritos. De ellos, más de 130 en Valladolid.

Es muy útil saber idiomas para poder comunicarse mejor con los huéspedes. El 83,3% de los usuarios habla inglés. El 31,8%, francés. El español es el tercer idioma, lo conoce el 29,7% de los 'surferos'.

Es recomendable apuntarse al grupo de cada ciudad. Organizan quedadas y encuentros de 'csurfers".

Y esta es la noticia que venía en el diario El Norte de Castilla

Atención a las ventajas: «Conoces gente interesante, practicas idiomas, ves tu ciudad con los ojos de un turista y aprendes costumbres de otros países. Te haces mucho más participativo... y es una forma económica de viajar». Las loas entrecomilladas son de Sara Fuertes, 27 años, y surfera del sofá. Ella es uno de los 132 vallisoletanos que se han inscrito en una red social que se coordina a través de Internet, que engloba, según datos del viernes, a 916.611 personas en todo el mundo y que casi funciona con la vieja lógica del trueque. Sofá por sofá. Se llama 'couchsurfing' y la filosofía es muy sencilla: «Yo dejo en mi casa un sitio para que duerma un viajero y, si salgo del país, puedo encontrar alojamiento gratis en la casa de otra persona apuntada a la red». Y ni siquiera es necesario devolver el favor.
Es fácil.Y seguro "Al principio yo no me fiaba mucho, pero un amigo de Alemania me convenció de que es un procedimiento sin complicaciones», explica José Manuel Gago Onecha, uno de los 'csurfers' (así se hacen llamar) más activos de la ciudad y creador del grupo que engloba a buena parte de los vallisoletanos inscritos en la iniciativa. «Es un invento alemán. Yo he vivido allí seis meses y puedo dar fe de que tienen una mentalidad de compartir -por ejemplo el coche para ir a trabajar- que aquí no tenemos».
Así nació el grupo vallisoletano: Quienes ceden sus sofá suelen quedar para cenar, en fiestas o cada vez que tienen un huésped en casa. «Salimos juntos por Valladolid, los acompañamos y hacemos actividades en compañía», explican. «El grupo cada vez organiza más actividades en Valladolid y es más activo», añade Gago.
Xoán M. González (38 años) ha llevado esta iniciativa a la Universidad y la comenta con sus alumnos de Programación de Animación, en Educación Social. «Me di de alta en la red para conocer cómo funcionaba esta experiencia y poder contarla en mis clases». Su currículum, reconoce, no es tan rico como el de otros surferos, pero no duda de que mejorará con el tiempo. «Como suelo viajar en vacaciones y fines de semana no he podido atender todas las peticiones que recibo. Y en mis desplazamientos por Europa no he tenido suerte, aunque estuve alojado en Wroclaw (Polonia) en septiembre en casa de un grupo de jóvenes, y cuando intentamos movernos por Polonia y República Checa no obtuvimos acogidas eficaces». Puede pasar, pero no es lo habitual. Para ello, es necesario cerrar con antelación y seguridad las fechas y los inquilinos. «Suelo prestar atención al tipo de mensajes a la hora de pedir ser hospedado, pues no es lo mismo que te envíen un mensaje personalizado que una copia de uno que se ha enviado a mucha gente», explica Julio César Pola.
Enrique Martínez, Quique, es amigo de Xoán y de Sara y quien les animó a embarcarse en esta aventura. «En casa tengo sofá, claro, pero yo prefiero ofrecer la cama». En realidad es lo que hacen casi todos. El sofá es el gancho, pero una cama, el colchón, suele ser la oferta final. Mucho más cómodo, dónde va a parar.
«Cuando vas a solicitar alojamiento tienes que rellenar unos datos en Internet, como el número de personas que quieres que se queden en casa, la fecha de entrada y de salida o el lugar al que llegas a esa ciudad (aeropuerto, estación, en coche)», explica Natalia. Sara añade que siempre es bueno dejar claro si las sábanas están incluidas o el huésped tiene que llevarlas (algo que suele ser habitual). Y quien aloja suele reflejar cómo es su casa, número de habitaciones, quién vive en ella, baños disponibles. Es recomendable enviar las peticiones con antelación. «Por ejemplo, yo las remití con dos semanas de tiempo, pero hasta dos días antes no me contestaron», explica Natalia.

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